Listado de exposiciones
LA TIRANÍA DE LO DOMÉSTICO

          En el siglo XV, la diferencia fundamental entre la pintura italiana y la flamenca, no era el uso de la perspectiva, con cuya práctica empírica los flamencos obtenían los mismos efectos ilusionistas respecto a la profundidad que los italianos. Tampoco era la vuelta al Mundo Antiguo por parte de los italianos, pues desconocían Grecia por completo y, cuando creían que recreaban el arte romano, en realidad, imitaban el arte paleocristiano.

          Lo que diferencia a Italia y Flandes es la contraposición entre la visión heroica de la realidad por parte de Italia y el carácter doméstico de la pintura flamenca. El matrimonio Arnolfini, cuyos personajes son italianos –no hay más que ver su nombre- si hubieran sido retratados por Piero della Francesca, tendrían como fondo, probablemente, unas columnas clásicas y su actitud sería más arrogante. En cualquier caso, Piero jamás habría dejado las chancletas del señor Arnolfini a la vista. Pero en el cuadro de Van Eyck, el entorno es totalmente doméstico.

          En el siglo XVI, la Reforma protestante, con su concepto sobrio de la vida y su valoración de la prosperidad, acabará sacralizando las sábanas, los manteles y los objetos útiles más o menos valiosos. Es la veneración de lo doméstico.

           A poco que miremos la pintura de Diego Carmona, enseguida la relacionamos con la corriente doméstica, pero de principios del siglo XXI y, más concretamente, con un entorno que es el de la realidad de su pasado inmediato, el piso de estudiante compartido, es decir, una visión de la más estricta cotidianeidad.

           Diego establece, a través de la pintura, una relación entre él mismo y los objetos domésticos. Pero no son unos objetos elegidos al azar o por su aspecto, sino aquellos de los cuales se depende para la supervivencia cotidiana o para lograr un mínimo de confort y habitabilidad, teniendo en cuenta que con algunos de ellos puede existir una relación de dependencia del individuo con respecto al objeto.

           Los objetos están relacionados con la más elemental necesidad de sobrevivir, con la alimentación y con la higiene, es decir, con los actos de la vida más necesarios y menos exitosos, más imprescindibles y menos creativos. Creo que en la serie falta el rollo de papel higiénico.

           El interior del frigorífico, los electrodomésticos, la ropa tendida, la bombona de butano, la fregona y los cacharros en el fregadero no son precisamente temas investidos de nobleza, pero la pintura de Carmona les aporta una buena dosis de dignidad.

           Al mismo tiempo, los títulos, nada descriptivos y sí muy sugerentes, contribuyen a que el espectador desarrolle su propia historia de armonía o de conflicto, dependiendo de las vicisitudes de su vida. Detrás de cada título hay una idea ambigua generadora de mil historias posibles que convergen en cosas como los límites, los roces, la aspiración al orden, el peligro, la dependencia y la soledad.

           En la época que nos ha tocado vivir, hay ciertos objetos de los cuales dependemos y otros cuyo manejo nos supera. De los primeros –o con los primeros- habla Diego Carmona. Más bien los interroga acerca de su relación mutua.

           Diego nos hace presentes objetos presuntamente poco pictóricos, como son la lavadora o el microondas, tratados sin trucos ni artificios, cuya quietud y soledad quiere compensar con un barrido horizontal que aporta vibración y dinamismo.

           Un conjunto de obras ciertamente coherente, hasta el punto de que podríamos afirmar que desarrolla un verdadero programa iconográfico en torno a una idea, a la idea de la esclavitud de la intendencia, la idea de la tiranía de lo doméstico.

Jesús Mazariegos

FIDEICOMISO
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








LO TIENES DELANTE
Óleo sobre okume
30 x 20 cm








DOMINGO
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








HAZLO BIEN Y NO SALPIQUES
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








IMAGINA
Óleo sobre okume
60 x 73 cm








IMPERFECTO
Óleo sobre okume
50 x 50 cm








INTRUSO
Óleo sobre okume
50 x 50 cm








SIN TÍTULO
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








NO PUEDO VIVIR SIN TÍ
Óleo sobre okume
50 x 50 cm








EXPERIMENTO I
Óleo sobre okume
50 x 50 cm








EL PATIO DE TU CASA
Óleo sobre okume
50 x 50 cm








JOAQUÍN III
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








SILENCIO
Óleo sobre okume
20 x 20 cm








ESPERANDO LA TORMETA
Óleo sobre okume
20 x 20 cm